Aparición (pieza del dragón)

Un long (dragón chino) se desplaza sobre la Laguna del Volcán de Ipala, en Guatemala. Es una situación cotidiana, lo que los dragones hacen. Aparecen y desaparecen. Cabría recordar que los dragones son seres solitarios y que estando presentes en el universo desde tiempos inmemoriales, han aprendido de los ciclos de la vida y de los tiempos. También pueden ser un tanto temperamentales, quizás porque poseen la habilidad de fundirse en cualquier agente natural según sus deseos, siendo habitantes de la tierra, el metal, el agua, la madera, el viento y el fuego.

Al igual que todos los demás, este dragón muestra su adaptabilidad a los cambios en el ambiente. El animal se desplaza por naturaleza y no como queriendo llegar a ningún lugar, pues el dragón siendo mágico e inmortal, las profundidades de la naturaleza y la distancia entre las cosas le resulta irrelevante. Estas quizás son en gran parte razones de su aparente soberbia, que no es tal. Como toda criatura solitaria, el long es un ser poco comprendido.

Este es pues, un dragón que decide materializarse y nadar en el cráter de un volcán cuya costra de magma enfriado ha dado paso a la creación de una laguna con vida propia. Sobre las muchas lluvias que han llenado el cráter, reposa la tranquilidad que se ha construido luego de un proceso de cientos de años. Así, se hace difícil recordar o imaginar al volcán con cráter alguna vez lleno de magma y en erupción constante. El dragón casi como un espíritu, goza de los privilegios de no ser real. Lo demuestra su actitud despreocupada, a esta criatura con reminiscencias de varios animales no le importa ser descubierto. Su moralidad va más allá de ser visible o invisible.

“Aparición”, 2017, se filmó mientras me encuentro desnudo y disfrazado de dragón mientras trato de nadar en la Laguna de Ipala, Chiquimula, Guatemala. Este volcán es parte del paisaje de las comunidades aledañas y del pueblo donde mi bisabuelo, Porfirio Lam Ley, se estableció y formó parte de la pequeña comunidad de inmigrantes chinos radicados en el Oriente del país. Falleció en ese mismo lugar, pero previo a eso tuvo una nieta que años más tarde me tendría a mí de hijo. Y por ello se relaciona con la identidad, como categoría que muta, como un animal fantástico hecho de partes de otros. 

Este video surge en un momento en el que las relaciones con la comunidad y el mundo son cada vez más complicadas y en ese sentido, el hecho de merodear un espacio tan incierto como el agua, pues la sensación que me provoca nadar en aguas naturales es de temor, lo concibo como un acto poético sobre la soledad y la incertidumbre. 

En tanto el dragón para la cultura china ancestral es un ser magnánimo, poderoso y por ello un símbolo imperial. En mi caso, tal disfraz no excluye la vulnerabilidad de mi cuerpo, y en ese sentido, de mis limitaciones de ser un humano. 

 

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Apparition (dragon piece)

A long (a Chinese dragon) wades through the Ipala volcano lagoon, in Guatemala. This mythical being appears swimming there, in the cold water. It’s a common occurrence, what dragons do. They appear and disappear. We should remember dragons are lonely beings, and being in the universe since time immemorial they have learned the cycles of life and of time. They can also be quite temperamental, perhaps because they are able to melt at will into any natural agent, able to live on land, metal, water, wind, wood and fire.

Like the others, this dragon shows its adaptability to changes in its environment; it is able to move even on bodies as fluid and mysterious as water. The animal moves naturally, as if not wanting to get anywhere, because for the dragon, being magical, and immortal, the depths of nature and the distance between things are irrelevant. These might be reasons for its apparent arrogance: but, like every lonely creature, the long is a misunderstood being.

Thus, this is a dragon that decides to materialize and swim for a while in the crater of a volcano whose magma shell has cooled and created a lagoon with life of its own. Over hundreds of years the rain has filled the crater on which this quiet rests. It is hard to remember or imagine the volcano in constant eruption, its crater once filled with magma. Almost like a spirit, the dragon enjoys the privilege of not being real. This shows in its careless attitude; this creature, reminiscent of several animals, does not mind being discovered. Its mortality goes beyond being visible or invisible.

“Apparition,” 2017, was filmed while I tried to swam in the Ipala Lagoon, in Chiquimula, Guatemala, disguised as a dragon. This volcano is part of the Ipala territory, and of the landscape of the surrounding villages. Ipala is the village where my great-grandfather, Porfirio Lam Ley, settled and started part of the small community of Chinese immigrants that lives in the Eastern part of the country. He died there, but before that he had a granddaughter who would later have me as her son.

This video explores multiple perspectives on being, appearing and disappearing. That is why it ties in with identity as a mutating category, like a fantastic animal made up of others. This work comes at a time of increasingly complex relations within communities and with the world, and in this sense the gesture is of wading through a space as uncertain as water. Personally, swimming in natural water gives me a sense of fear, and I conceive it as a poetic act about loneliness and uncertainty.

For ancient Chinese culture the dragon is a powerful, magnanimous creature, and thus an imperial symbol. In my case, dressing up does not leave out the vulnerability of my body, and in that sense, my limitations as a human being.