Ultramarino

 
 

Ultramarino

Se dice de algo o de alguien que está más allá del mar. Es una palabra para referirse a un extranjero, incluso si es un color.

Lapis lazuli es una gema que durante la antigüedad fue utilizada de diversas formas, es la piedra empleada por la Dinastía Qing —entre otras— para retratar escenas de paisajes chinos a través de la talla directa, y es la misma que incrustada en la máscara funeraria egipcia forma las cejas y el contorno de los ojos de Tutankamón. Es la misma roca que pulverizada sirvió a Cleopatra como sombra de ojos. Los primeros hallazgos de esta piedra corresponden a minas del hoy día país de Afganistán, antigua fuente de dicho pigmento empleado en pinturas chinas y obras budistas descubiertas por la arqueología en distantes partes de Asia.

El desdoblamiento de las rutas comerciales hicieron que el ultramarino llegara a ser el más costoso entre todos los pigmentos azules en Europa. Incluso llegó a ser más costoso que el oro y algunos artistas de la pintura en ese continente tales como Vermeer, Da Vinci y Alberto Durero fueron consumidores de tal pigmento para agregarles valor material e inmaterial a sus obras.

Luego en Francia se elaboraría un azul ultramarino sintético, el cual finalmente hizo más asequible su consumo y aplicación a las artes y otras industrias. Los impresionistas en ese país se verían beneficiados de tal innovación industrial. Décadas mas tarde el artista francés Yves Klein lo haría un emblema. En la actualidad buena parte de los productos escolares y artísticos se desarrollan en China, incluyendo el color ultramar elaborado ahora bajo producción serial y un esquema global. Sin embargo su nombre se sigue refiriendo a la importación originaria, por ser color del agua y de ese ‘otro’ territorio lejano y mas allá del océano.

Durante mi estancia en Puerto Rico para la realización de este proyecto, he percibido una particular dificultad en perder la consciencia del lugar. No por el hecho del clima tropical o de saberme fuera del país que me vio nacer, sino también por la omnipresencia del mar. Ante la imposibilidad de olvidar que se ubica en medio del océano, la isla es un espacio imaginado con fuerza. Este territorio cuya economía está basada en gran medida en albergar bienes materiales, personas —turistas y su economía— que se desplazan sobre vía marítima, hace aún más latente la consciencia de las tensiones que existen más allá de esa linea de horizonte azul, que podemos ver pero quizá no podamos tocar.

Coexiste una suma de complejidades, pues la condición geopolítica de esta isla con sus propias especificidades, la sitúa como un puente entre otras islas y continentes con el anhelo de migrar

hacia Estados Unidos. Las historias cotidianas de personas que visitan en cruceros La Isla del Encanto son el contrapunto banal de otros trayectos menos encantadores, de personas que orilladas a subsistir se embarcan hacia el mar abierto. En ese camino conviven desde Dominicanos, Haitianos, Cubanos hasta Chinos, de estos últimos en su mayoría mujeres y hombres que viajan desde Cantón hacia las Américas. Chinos de ultramar, como se nos llama pues tal categoría también nos abarca a descendientes en América Latina.

Utilizando pedazos de escombros recolectados en el espacio público en Puerto Rico, realizo sobre ellos registros con la ayuda de mi cuerpo en azul ultramar. Como palimpsestos de la fuerza de las aguas en interacción con todo lo que tiene a su alrededor, la acción implica el tacto de cuerpos vulnerables en un tiempo y un lugar.

                                       Puerto Rico, Febrero de 2018.

Ultramarino                                                                                   Hidrante #454 Calle Saldaña, 00909, Puerto Rico.